3 No asignar tiempo a cada tema
¿Constantemente quedándote sin tiempo y corriendo con los últimos puntos de tu agenda? No eres el único. La gestión del tiempo es uno de los factores más importantes a la hora de planificar una agenda. Aparte de que puede retrasar el final de tu reunión (lo que significa compañeros descontentos), corres el riesgo de perderte información importante.
¿Nuestro consejo? Echa un vistazo a los temas que quieres tratar durante la reunión y piensa cuánto tiempo quieres dedicar a hablar de cada uno. No es necesario dividir el tiempo que tienes por igual entre los temas, pero ten un plan. Luego, si las conversaciones se intensifican, simplemente puedes apuntarlo y hacer un seguimiento tras la reunión. Dar tiempo a cada punto de la agenda significa que tú y tu equipo podéis ser más exhaustivos. Por supuesto, mantener la flexibilidad y adaptar la agenda según el flujo de la discusión también es importante, así que tendrás que encontrar un equilibrio.
4 No pasar la agenda con antelación
Sin tener visible la agenda antes de la reunión, es probable que tus empleados se sientan desprevenidos y mucho menos propensos a involucrarse en las discusiones. Corres el riesgo de perderte aportaciones valiosas, especialmente de empleados que rinden mejor cuando pueden planificar con antelación; recuerda, no todo el mundo es hábil para pensar rápido y eso está bien.
Enviar tu agenda con antelación ayuda a tus asistentes a sentirse preparados con cualquier información, cifra y actualización que necesiten, para que estén listos para participar. Y una vez enviado, déjalo en un sitio donde todos puedan verlo durante la reunión, como en un gran tablón o pizarra, para recordar a todos lo que se está cubriendo desde el momento en que entren en la sala. Si tus asistentes saben qué esperar, es más probable que participen en debates en paralelos y sesiones de lluvia de ideas. Si estos van a aparecer en tu reunión, no olvides venir preparado con todos los accesorios que necesitas para que todos puedan participar de forma eficiente.
5 Falta de asignación de roles y responsabilidades
No asignar roles para la reunión puede acabar en desastre. Como mínimo, tiempo perdido mientras decides quién va a hacer qué al inicio de la reunión. Esa es una forma segura de desconectar a todos desde el principio.
Es importante saber con antelación quién facilitará, tomará notas, marcará el tiempo, hará seguimiento (y cualquier otro rol relevante para tu reunión), ya que esto no es algo que quieras decidir al principio de la sesión. Esto da a todos un propósito claro y comprensión de quién es responsable de qué, y así se sentirán mucho más organizados y productivos como resultado. Consejo: quien se encargue de tomar notas se beneficiaría de un bloc de notas de buena calidad, con espacio de sobra para escribir notas y lo bastante grande para que todos lo vean.